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Mensaje del Presidente Martinelli en la 67a Asamblea General de las Naciones Unidas

El tema propuesto tiene su fundamento en la Carta de las Naciones Unidas, en su Capítulo VI, que trata sobre el Arreglo Pacífico de Controversias. Desde su creación, Las Naciones Unidas ha jugado un rol esencial en la prevención y solución de conflictos internacionales. Ha tenido y sigue teniendo el compromiso de proteger a las futuras generaciones del flagelo de la guerra y asegurar que la paz y el respeto entre las naciones sean las condiciones permanentes para la convivencia mundial. Los conflictos internacionales siempre han sido y serán un desafío para la comunidad internacional y una amenaza grave a la libertad y al derecho de disfrutar de una convivencia pacífica entre todas las naciones y pueblos del mundo. De allí se desprende que todos los Estados del mundo tenemos la responsabilidad de velar por el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional.

Los panameños tenemos la firme convicción y el compromiso de utilizar todos los medios pacíficos que existen para solucionar los conflictos internacionales, teniendo como base la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional. Son verdades sencillas que fácilmente suelen olvidarse pero que todos debemos defender: son condición básica de nuestra existencia en plena paz, libertad e independencia. Panamá aboga porque todos los conflictos internacionales sean dirimidos por medios pacíficos. Apoyamos la promoción y la defensa del multilateralismo y de todas las organizaciones multilaterales como marcos idóneos para resolver, mediante el diálogo y la cooperación, los problemas que aquejan a la humanidad para de esta manera mantener la paz y la seguridad internacional. La búsqueda de la mediación y del diálogo ha sido la posición histórica que

Panamá siempre ha sostenido frente a los conflictos que perturban la paz y la estabilidad política internacional. Esa búsqueda debe incluir a las representaciones legítimas de las partes en conflicto, quienes deben esforzarse en reconocer los derechos de su contraparte y cumplir las obligaciones propias, con sinceridad y espíritu generoso, para llegar a las soluciones permanentes y justas. Por eso, el gobierno de la República de Panamá considera que Palestina tiene derecho a ser reconocida como Estado nacional, pero debe resolver sus diferencias con su vecino Israel, reconociendo que Israel tiene el derecho a una existencia pacífica y segura en su territorio nacional ya reconocido histórica y legalmente por la comunidad internacional.

Señor Presidente,

Panamá manifiesta su preocupación por la escalada de violencia que se ha venido desarrollando en el medio oriente, por lo que hace un llamado a la comunidad internacional a proponer y tratar de hacer cumplir fórmulas y soluciones orientadas hacia la paz, contribuyendo al cese de actos de violencia que afectan a las poblaciones más vulnerables. El Gobierno de la República de Panamá expresa su preocupación ante la grave crisis que sufre, desde hace más de un año, la hermanan República Árabe de Siria. Por lo tanto, hace un llamado respetuoso a todas las partes involucradas para recordarles que la solución pacífica de los conflictos es la única forma aceptable, ante la comunidad de naciones y pueblos del mundo, de dar una solución justa y permanente. Los panameños lamentamos profundamente el homicidio de Su Excelencia J. Christopher Stevens, Embajador de los Estados Unidos de América ante Libia, y al personal del servicio exterior que fueron víctimas del nefasto ataque contra el consulado Americano en Bengasi.

Nuestras oraciones y pensamientos están con sus familias. Panamá condena enérgicamente este tipo de acciones que dejan luto y dolor a una nación amiga, y que violan los principios fundamentales del Derecho Internacional, en particular la Carta de las Naciones Unidas y las Convenciones de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas y Consulares. Los recientes ataques en contra de las misiones diplomáticas de los Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Arabia Saudita, Turquía, Israel y Francia en el Medio Oriente son absolutamente injustificables. Reiteramos que los Estados Receptores tienen la obligación de velar por el principio de la inviolabilidad de las misiones diplomáticas y consulares en el mundo, en amparo del bienestar de la paz y la seguridad internacional, ya que estas son fuente de

comunicación y entendimiento. Hacemos un llamado alto y claro a la tolerancia, al diálogo y a la convivencia pacífica.

La República de Panamá está convencida de que todos los conflictos internacionales deben ser arreglados por la vía pacífica, utilizando los instrumentos y mecanismos que han sido creados para tales fines. Por esa razón Panamá se incorporó, recientemente y de manera formal, al Grupo de Amigos de la Mediación, mostrando su compromiso histórico con la solución pacífica de conflictos, tema central de este debate en esta magna Asamblea General. Firme creyente que el dialogo es una herramienta poderosa para facilitar la paz y la estabilidad política internacional, tan necesaria para asegurar un desarrollo económico y social para nuestros pueblos, Panamá desea reiterar, como ya ha sido el caso en otras ocasiones, su llamado a que se le brinde la oportunidad al pueblo chino en Taiwán para que pueda tener una mayor participación, como observador, en foros, organismos e iniciativas internacionales, así como cooperar y aportar al desarrollo y sostenimiento de la paz y el bienestar tanto en Asia como en otras latitudes.

Señor Presidente,

Panamá es un país multicultural donde conviven en paz y armonía personas de diversas etnias, culturas y religiones que, históricamente, ha mantenido relaciones amistosas con Estados de distintas orientaciones políticas e ideológicas. Les hablo de un país desmilitarizado, que se adhiere a la doctrina de seguridad humana por la Ley de la República y que posee un canal neutral. Además, Panamá tiene una tradición y experiencia como partícipe de gestiones para la solución pacífica de controversias internacionales. Estas condiciones son nuestro aval y nuestro activo para abogar por un mundo pacífico y respetuoso del Derecho Internacional. Panamá está y sigue siendo comprometido con el multilateralismo, el diálogo y la negociación entre los Estados, como la única vía para buscar y alcanzar soluciones justas para los asuntos globales.

Como parte de este compromiso, en el 2013 seremos sede de una serie de importantes reuniones internacionales a nivel global y regional. Panamá acogerá la celebración del Congreso Internacional de la Lengua Española, acontecimiento con carácter universal y foro de reflexión sobre la situación del idioma español, que conforma nuestra identidad como nación y une a los pueblos hispanoamericanos. Panamá será sede también de la Conferencia de Estados partes de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción en el 2013. Esto demuestra que el combate a la corrupción y a la promoción de la transparencia son elementos esenciales del Estado de Derecho Moderno con el que mi gobierno está plenamente comprometido.

Adicionalmente, acobijaremos la Sede de la Quincuagésima Cuarta Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo, donde Ministros de Economía y Finanzas, Presidentes de Bancos Centrales, así como representantes de distintas instituciones financieras multilaterales, abordarán temas vinculados a sus carteras de financiamiento. Igualmente, acogeremos la sede del Séptimo Foro de Competitividad de las Américas donde las autoridades del hemisferio abordaran las necesidades del desarrollo de la agenda de competitividad de la región basado en los diez principios generales de competitividad de las Américas. Seremos sede de la Cumbre Iberoamericana, que reúne a 22 Estados de América Latina con la Península Ibérica. Con la Cumbre Iberoamericana, mediante el diálogo y la cooperación, estamos tratando de impulsar el desarrollo de nuestros países, abriéndoles nuevos mercados y otras oportunidades de intercambio y cooperación con los pueblos y países de Europa.

Las reuniones internacionales, en el 2013, se harán dentro del contexto de la celebración de un evento histórico que ha marcado a Panamá hasta el día de hoy, y dicho de paso, hoy es ese día: el descubrimiento de una ruta, por nuestro país, hacia el Océano Pacífico. El 25 de septiembre de 2013, se cumplirán 500 años del llamado descubrimiento del Mar del Sur, posteriormente conocido como Océano Pacífico; hecho que cambió la geografía conocida, la navegación mundial y la historia de la humanidad. Con el descubrimiento de un paso, desde el Océano Atlántico hacia el Océano Pacífico, comienza el proceso de globalización demográfica y económica del mundo conocido. Desde ese momento, Panamá pasó a jugar un papel importante en la navegación y el comercio mundial hasta la actualidad.

Desde entonces, Panamá se convirtió en el primer hub de las Américas. Esta es una de las rutas aéreas, marítimas y de telecomunicaciones más importantes del mundo. Seguimos avanzando a buen ritmo en los trabajos de la ampliación del Canal de Panamá y del aeropuerto internacional de Tocumen, el cual será ampliado para convertirse en el más grande de toda Latinoamérica. Ambos proyectos permitirán potenciar aún más la ruta de Panamá y tendrán un impacto enorme en el comercio mundial y en el turismo. La hazaña de Vasco Núñez de Balboa, el 25 de septiembre de 1513, ayudó a forjar el carácter de Panamá como un país dedicado al tránsito mundial de mercancías y, con la construcción del Canal, se consolidó como un eje de rutas del comercio marítimo mundial.

Señor Presidente,

No existe una fórmula mágica para resolver conflictos. Ni están dadas a nivel global las condiciones para el cabal cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas, en su Capítulo VI, que trata sobre el Arreglo Pacífico de Controversias. El mundo todavía tiene que dar ciertos pasos importantes para que el diálogo sea siempre el camino que dirima todas las diferencias. Dentro del relevo generacional, debe existir un compromiso de Estado para que se cumpla este objetivo. Uno de los grandes pasos es la educación. La educación no solamente nos hace libres; nos hace libres pensadores. Nos ayuda a entender y respetar otras ideas. Nos devuelve la oportunidad de ser soñadores. A través de la educación podemos valorar culturas que nos pueden parecer extrañas. Ser muy diferentes no nos hace enemigos. Pero tampoco para entender esto de forma multitudinaria necesitamos de una buena y objetiva educación. El acceso a la información a través del Internet y de las redes sociales es una condición indispensable para elevar el nivel de conocimiento y discernimiento de todas las poblaciones.

A la vez abogo por el uso responsable de estas herramientas, tema que trataré más adelante. Por otro, lado están la igualdad y el auto estima que nos alejan del resentimiento y de la violencia. Nuevamente, la educación es la respuesta. Esta riqueza intangible nos lleva a competir en buena lid. Cambiar la violencia por la competencia solo se logra modernizando al hombre, y así conservando sus principios. Una buena educación es la que se construye en base a la ética y los valores. El dinero no es la mejor ayuda que podemos darle a nuestros hijos. La mejor ayuda es una educación divorciada de la política, las pasiones y los paradigmas. Solo así lograremos la excelencia. Hay que enfocar los esfuerzos de la educación en la niñez. Una buena y balanceada educación primaria es la base de una pirámide sólida. Un niño bien educado hoy, nos asegura a todos un mejor futuro. Sin educación no hay diálogo y viceversa. Por eso la insistencia de mi gobierno en el bienestar de la niñez panameña, a través del mejoramiento de sus escuelas y aulas de clases, la creación de una red nacional de Internet gratuito, la entrega de computadoras gratis, la implementación de la beca universal sin distinciones de clases políticas y, finalmente, la transformación curricular. Sin embargo, el acceso a la información debe estar acorde con su evolución, respetando su condición de niños y exigiendo de ellos lo mejor que puedan dar, de acuerdo a su edad. Respetando al niño se cosecha la paz.

Señor Presidente,

Tal y como lo expresé durante la pasada cumbre “Conectar las Américas”, realizada en nuestro país, en julio pasado, debemos seguir uniendo voluntades para disminuir la brecha digital y potenciar el acceso al Internet de más personas alrededor del mundo. Cada paso en esa dirección es clave en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes del año 2015. Sin embargo, no dejan de inquietarme los riesgos que trae consigo el mal uso del ciberespacio para los niños, niñas y adolescentes. Nuestra tarea no estará completa si no asumimos la responsabilidad de “darle la cara” a uno de los desafíos éticos y sociales más importantes de los tiempos actuales: la protección de la niñez y la juventud de los riesgos que representan para ellos el mal uso del ciberespacio. Por eso manifestamos nuestro apoyo a la iniciativa que lleva adelante la Unión Internacional de Telecomunicaciones en este sentido.

Y también invito a los países aquí representados a que intercambiemos experiencias para establecer y homologar, sobre la base de criterios internacionales en materia de telecomunicaciones, normas que nos permitan garantizar que los menores no continúen expuestos a los riesgos y peligros que se difunden en el ciberespacio. Ello no debe interpretarse, en modo alguno, como una limitante o sesgo para la libertad de expresión y del uso universal del Internet, de los cuales, somos defensores por convicción. Panamá está preparando un anteproyecto de ley para que se establezcan “regulaciones mínimas” dirigidas a la protección de nuestra niñez y adolescencia, frente a contenidos dañinos que se difundan por Internet y otros medios electrónicos. Ya estamos trabajando para aprobarlo en consenso con toda la sociedad panameña.

Tenemos que aliarnos para “cerrar filas” en contra de los sitios de Internet que promueven la pornografía en general y la infantil en particular, la comunicación obscena y lasciva, la violencia física, sexual y emocional. Unamos esfuerzos y acciones concertadas contra los sitios que facilitan la elaboración de armas o explosivos, que incitan al uso de drogas de uso no autorizado; contra los que estimulan el racismo, la xenofobia o cualquier otra forma de discriminación contraria a la dignidad humana. Apliquemos medidas contra aquellos que se dedican a mostrar, utilizar y difundir información personal de menores y todo tipo de amenazas en contra de nuestros niños, niñas y adolescentes. Utilicemos las tecnologías de la información y la comunicación (TIC’S), a favor del desarrollo y una mejor calidad de vida para nuestros infantes, y no permitamos que las amplias bondades que ofrecen el uso y acceso a Internet, los pongan en riesgos.

Señor Presidente,

El Gobierno de la República de Panamá brinda sus aportes a la comunidad internacional y a las Naciones Unidas con dos grandes proyectos:

1. El Centro Regional de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe en Panamá, el cual albergará a las 16 sedes regionales y subregionales de la ONU que se encuentran en nuestro país. Este centro contribuirá a una mayor coordinación y sinergia entre el Sistema de las Naciones Unidas, contribuyendo a su proceso operacional esbozado en el documento “Unidos en la Acción”. Invitamos a los países amigos comprometidos con estas reformas a contribuir financieramente a este proyecto que va a ser lanzado pronto en licitación internacional.

2. El otro proyecto es el Centro Logístico Regional de Asistencia Humanitaria para las Américas, para la entrega de la ayuda humanitaria en caso de desastres en toda la región. Panamá queda comprometida a ser un actor humanitario responsable en la región y pone a disposición de la comunidad internacional sus ventajas como son su plataforma logística e internacional.

Señor Presidente,

Es muy reconocido el crecimiento económico de Panamá en toda la región. Panamá avanzó 9 posiciones en el índice global de competitividad 2012-2013 al pasar del escalón 49 al 40 lo que representa el mayor ascenso en este ranking, desde que nuestro país empezó a ser medido por el Foro Económico Mundial en 2005, lo cual indica que estamos haciendo las cosas bien. El crecimiento económico de Panamá, es el mayor de América Latina, basado en principios de un libre comercio, respetuoso con el ambiente y los estándares sociales y las iniciativas de libre empresa y con un alto compromiso de inclusión social. Eso nos ha permitido reducir significativamente el desempleo a un 4.6% y la pobreza y pobreza extrema de 33.4%a 25.8% en solo 3 años, sin comprometer con ello la riqueza de nuestro medio ambiente. A la vez nos permite disponer de recursos para afrontar las amenazas del cambio climático, que afecta y afectará a grandes y pequeñas naciones sin distinción de sus niveles de desarrollo, para lo cual todos debemos ser mucho más responsables.

Panamá seguirá abogando para que la comunidad internacional trabaje en una estructura institucional y multilateral que refuerce el derecho de todos los pueblos a tener un planeta con un medio ambiente apto para desarrollar una vida saludable y pacífica. Insistiremos para que exista un nuevo foro de discusión de alto nivel sobre la protección del medio ambiente, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Finalmente, Panamá se reafirma como un país que favorece la convivencia pacífica y respetuosa de todos los pueblos y gobiernos del mundo. Los panameños creemos que la humanidad siempre será capaz de luchar unida por la esperanza de que podemos construir todos un mejor mañana. Aún es tiempo para compartir como hermanos el banquete de la existencia en un planeta pacífico y verdaderamente de todos.

MUCHAS GRACIAS.

 

© 2010 Permanent Mission of Panama to the United Nations