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MENSAJE DE DESPEDIDA COMO EMBAJADOR EN LA ONU

 30 de junio 2014.

Hoy es el último día de nuestra gestión de cinco años como Embajador, Representante Permanente de Panamá ante la Organización de Naciones Unidas. Último día en el cual podemos decir que nos sentimos muy orgullosos del trabajo realizado para nuestro país y por instrucciones de nuestro gobierno.

Durante todo este tiempo recibimos el apoyo absoluto de la Cancillería de la República para cumplir con nuestras tareas. Pero más importante aún, este trabajo no hubiera sido posible sin la dedicación del personal de la Misión. Un personal dedicado, esmerado, comprometido y abnegado.

Contamos con las orientaciones y experiencia de nuestra Embajadora Adjunta, Mary Morgan. De la diligencia y buen criterio de nuestro Consejero y Jefe de Gabinete, Alberto Alemán Arias y luego de su partida, de nuestra Consejera y nueva Jefe de Gabinete, Annelle Urriola. Annelle significó para nosotros una fuente inspiradora, una funcionaria investigadora, atenta a los detalles y eficiente en su trabajo, siempre resolviendo las interrogantes que se presentaban. Una persona en quien podía confiar plenamente.

Carmen Ávila, la incansable Carmen. Dedicada 15 horas al día a su trabajo, porque no puedo decir que 24 horas. Llevó el GRULAC, las Candidaturas, tarea ardua y delicada y la 5ª Comisión. Para Carmen no había hora libre cuando se trataba de cumplir con su trabajo. También podía confiar totalmente en ella, como en efecto lo hice. Gracias Carmen.

El Embajador Tejeira, otra especie rara de ser humano. Llevaba dos comisiones a la vez. Junto al Comisionado Jaime Ruiz, llevó delicadas funciones en el tema de control de armas y relaciones con Palestina. Sus recomendaciones de votación en las Comisiones y el Pleno eran especiales. Recomendaciones que trasladábamos a Capital y las cuales en su gran mayoría eran aceptadas.

Desireé Cedeño, Agregada. Le asignamos la tercera Comisión para que aprendiera ese trabajo y pudiera, en su momento, ser el reemplazo de la Embajadora Morgan. Recibí los mejores comentarios de ella. Tanto dentro de la Misión como de afuera. Aprendió rápidamente, elaboró informes excelentes y nunca se negó a hacer alguna tarea que se le encomendaba. Gracias Desireé. Estoy seguro que serás un gran activo para cualquier Embajador que llegue en nuestro reemplazo.

El Agregado Quintín Sanjur, se convirtió en mi Asistente perfecto. Siempre atento a las necesidades de la Misión y de mi persona. Siempre dispuesto a colaborar con el Embajador Tejeira y la Embajadora Morgan en confeccionar los cuadros computarizados de la explicación de votos. El sacrificio que hizo por venir a acompañarnos en esta misión, en donde sacrificó ver a su familia, no tiene precio. Gracias Quintín. Siempre estaré en deuda contigo. Gracias.

José Andrango, nuestro Conductor. Si todos fueran como José, no necesitaríamos de las Naciones Unidas. Al igual que Carmen, no tenía horas de descanso. Siempre disponible para servirnos, para atendernos. Siempre de buen humor, siempre muy educado, atento, muy respetuoso. Mi familia y yo lo recordaremos con mucho cariño. Lo extrañaremos sobremanera. Una cosa es Nueva York con José y otra es sin José. Si pudiéramos decirlo, diríamos que es indispensable.

Dania, nuestra Secretaria y Recepcionista. Muy trabajadora. Una panameña como pocas. Resolviendo las cosas pendientes de la Misión. Cuando estaba de vacaciones o libre, cómo extrañaba también su tacita de café.

No he querido dejar de último a las dos asistentes de la Misión, porque quiero hacer énfasis en su labor. María Peña de Sgrow y Elenita Ng. De verdad que son la memoria histórica de Panamá en Naciones Unidas junto a la Embajadora Morgan. Sus contactos de tantos años de trabajar allí, nos hacía fácil nuestro trabajo y el lograr las cosas que a muchos les costaba. María llevaba nuestra Agenda y se encargaba de la logística de la llegada todos los años del Presidente a la reunión de la Asamblea General. Y Elenita….esa Elenita única. Irremplazable. Obsesiva en su trabajo, muy perfeccionista. Llevaba todas las cuentas de la Embajada. Siempre al tanto de lo que faltaba, de lo que se necesitaba lograr. Me atrevería a decir que la Misión de Panamá sin Elenita, no funcionaría. Gracias María. Gracias Elenita por ese apoyo tan esmerado.

Ahora que ya termino, cómo no llevarme en el corazón a todas estas personas. Mi esposa Irene, mis hijas y yo, nos sentimos sumamente agradecidos con todos. No puedo eludir al labio y al corazón cuando en momentos como este, tengo que plasmar en estas líneas mis sentimientos para con todos. Fueron cinco años de aprendizaje. Cinco años de experiencia y cinco años de haber conocido, tratado y trabajado con todas estas personas que se convierten en seres significativos para mi mis hijas (y hasta mis nietos) y para Irene. GRACIAS!!!!

© 2010 Permanent Mission of Panama to the United Nations